Ludmila Medina nos cuenta sobre la primera etapa del viaje con el que visita proyectos agroecológicos en todo el país.

«Hola, yo soy Ludmila y estoy viajando con mi compañero hace 5 meses. El proyecto es viajar por toda Argentina conociendo espacios agroecológicos y realizando voluntariado en ellos. Comenzamos por el Litoral pasamos por Chaco, Santiago, Jujuy, Salta y ahora continuamos viaje hacia Catamarca. Dentro de estos 5 meses y todas las experiencias que hemos conocido anduvimos por unas fincas familiares  que producían para autoconsumos, estuvimos en espacios que tenían vínculos con la UTT (Unión de Trabajadores de la Tierra), por lo tanto era una escala más comercial y participamos de ferias y de todo el proceso de pos cosecha también estuvimos en espacios mas turísticos y realizamos huertas para que se puedan alimentar personas que se alojaban en el lugar , que iban a descansar al camping,  y que también cumplían un rol estético en jardines donde se sirven meriendas». 

«También hemos conocido muchas problemáticas de la agroecología argentina , acercarte al campo te hace ver más eso, la dificultad que tienen para comercializar, la dificultad en cuanto a poder satisfacer la demanda de un lugar sin capacidad de inversión. Trabajando codo a codo conocimos experiencias de resistencia al sistema de producción convencional como pequeñas semillas en distintas partes del país creando cosas nuevas y queriendo salir a delante con otra lógica y con otra forma de ver no solo la producción sino el sistema completo, la naturaleza».

«Fueron experiencias muy enriquecedoras, estamos muy felices de atravesar esta situación por más que pasan cosas como en cualquier viaje y en cualquier lugar. Estuvimos alojándonos a veces con las familias a veces en carpa, mucha charla mucho encuentro, preparaciones de comidas y recetas más locales, pude realizar algunos talleres y caminatas por algunas ciudades retomando el proyecto que llevo adelante en Buenos Aires que es pasear para reconocer los alimentos y la medicina en las plantas urbanas también pude llevar eso a algunas fincas y algunas ciudades  y poder realizar este tipo de intercambios».

«También pude seguir aprendiendo de las plantas de todas las plantas medicinales de cada lugar, que no se aprende en los libros sino charlando con las personas de cada lugar. Muchas gracias por escuchar y leer, pueden seguir nuestro viaje en el Instagram del proyecto y también visitar el perfil del proyecto de plantas medicinales y comestibles

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