La organización Naturaleza de Derechos que se define como un espacio de creación e interacción jurídica en defensa de la biodiversidad, protección y promoción de la pluriculturalidad, los derechos humanos y de la naturaleza, ante el extractivismo en la Argentina anunció que se renueva el compromiso asumido en el Día de la Tierra del año 2020, cuando más de 600 organizaciones y asambleas del planeta hicieron un llamado a la Acción en Defensa de la Tierra: «En este Día de la Tierra, se pone en conocimiento, que junto a la Asamblea Unidos Por el Río, se acudió a la justicia para instar la protección del Río Paraná como un sujeto de derecho. La acción judicial tiene un carácter ecocéntrico en el entendimiento que los derechos humanos dependen necesariamente de los derechos de la naturaleza. No se pueden concebir los derechos humanos como compartimentos estancos separados del entorno natural donde las personas humanas habitan. El Río Paraná es una de las fuentes de mayor biodiversidad de América del Sur. Nos provee diversidad biológica, agua para beber, alimentos y eleva la calidad de vida de las personas humanas. Sin embargo sobre la geografía de toda su cuenca se ha implementado y desplegado un sistema extractivo y de contaminación que lo ha colocado en una situación de extrema vulnerabilidad poniendo al límite su capacidad de resiliencia.No habiendo salido de una de sus peores bajantes provocadas por una crisis climática que no reconoce límites, con una situación de grave stress sobre toda su biota, los gobiernos provinciales y nacional, proyectan sobre el mismo, no obstante, la continuación de un modelo inobjetablemente ecocida, para profundizar y consolidar la transformación del Río Paraná en un hidrovíaconducto (ya sea en manos privadas como estatales) como un instrumento funcional de un modelo extractivista e intereses de las grandes corporaciones en la Cuenca del Plata.Desde una perspectiva ecocéntrica y un entorno jurídico que hace foco en la naturaleza, no sólo como un centro de imputación normativa, sino que además – incorporando la cosmovisión de los pueblos originarios, que fueron preexistentes a la provincias y al Estado Argentino – sea reconocida como un sujeto de derecho; deviene en un mandato inevitable – en clave de las generaciones futuras – procurar un freno a los ecoabusos del capitalismo.En ese entendimiento, se plantea en la acción judicial ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, la necesidad de desanclar al derecho de un eje antropocéntrico para colocarlo en una esfera econcéntrica, en el contexto de una praxis crítica del derecho, según la cual, corresponde neutralizar su funcionamiento como instrumento de control social, tal como se ha constituído en las democracias actuales, las que funcionales al capitalismo, ya sea con los gobiernos de derecha o progresismos, han permitido que las corporaciones legitimen todos sus procesos de extracción y contaminación. Ese camino de neutralización es el ejercicio de una democracia directa, asamblearia y de acción permanente por la propia sociedad civil, que no se queda en la mera teoría o postulación crítica sino que avanza en un obrar pragmático, tangible y concreto, que despoja todo reproche futuro de no haberse actuado, porque se aprendió del pasado, precisamente, que esa senda, es la de la construcción de la transformación social. La acción tiene un nombre: Hermano Río.Accionamos por sus derechos. Ahí vamos».

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