En el marco del inicio del mes del compostaje, que va desde el 22 de marzo (Día del Agua) hasta el 22 de abril (Día de la Tierra), conversamos con José y Benjamín, fundadores de Stallion Orgánicos. Un proyecto bonaerense que aúna amistad, ecología y autogestión. Procesan residuos de una caballeriza, transformaron en un producto toneladas de deshechos que irían a parar a un basural y crearon abonos que permiten evitar el uso de agrotóxicos en cultivos y jardines.


Una de las últimas mañanas del verano fuimos a la localidad bonaerense de Bella Vista, en el municipio de San Miguel, a visitar la caballeriza donde Stallion Orgánicos produce sustratos. No hay costa en este parque de dos hectáreas, pero estamos en la pingüinera. Junto a un amplio corral circular y entre pilas altas de compost, Benjamín cuenta la trayectoria del lugar: «La pingüinera es el proyecto de mi familia, arrancó como club hípico, de equitación, polo y salto, fue restaurant, salón de eventos, hoy es club hípico y la sede de Stallion. Yo cabalgo desde chico, siempre anduve, mi papá es un fanático de los caballos, nos enseñó a andar a mí y a todos mis hermanos, los caballos comen y duermen acá, conocemos su alimentación, convivimos con ellos y conocemos todo el proceso del residuo. Luego del colegio arranqué Ciencias Ambientales, siempre me gustó todo lo ecológico y lo ambiental y quería hacer algo con eso, que sea positivo y permita aportar algo al mundo, luego me cambié a Geología».

José amplía: «En 2018 nos juntamos a hablar cuatro amigos, nos conocemos desde 2014, uno dijo: hagamos algo productivo porque estoy cansado de juntarnos por juntarnos, Benja tiene esta caballeriza, vimos un problema que era la acumulación de la cama de caballo, donde crecía un pastizal, y decidimos hacer algo con eso, que es lo que hacemos ahora: convertirlo en abono para huertas y jardines. Stallion, se puede traducir como padrillo, que es el caballo más fértil, como nuestro abono. Un amigo nos sugirió el nombre y nos gustó» .

Nos conocimos cursando en el CBC (Ciclo Básico Común) de la facultad para la carrera de Ciencias Ambientales en la UBA, en Buenos Aires, Benja se cambió de carrera, pero nos seguimos viendo, de ahí pasaron 4 años hasta que se nos ocurrió empezar con esto. Yo empecé el cbc de agronomia, me gustaba el verde y la naturaleza,  y me enteré que estaba Ciencias Ambientales, siempre tuve esa cosa ecológica desde chico, vi un poco de que se trataba y me metí de lleno, estuve seis años a pleno ahí. Me dio una visión del mundo que no tenía antes. En la universidad conocí el compost, tenía una minima noción de que se podía hacer algo con la basura, pero nunca había compostado. En la práctica todos los días se aprende algo más, hoy en día se esta globalizando la práctica de compostar y hay mucha información accesible. Cuando arrancamos nuestros amigos no entendían bien lo que hacíamos acá, parecía que nos juntábamos a mover tierra con un baldecito, hoy está más difundido el compostaje y hay cada más vez mas gente haciendo compost en su casa».

Sociedad y Establo

Cada año un tercio de los alimentos producidos son desperdiciados, la tasa demográfica mundial aumenta, y a la par, la producción alimentaria, la competencia por acaparar tierra, agua y el impacto del cambio climático. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) el 28 % de las tierras agrícolas producen cultivos que no son aprovechados, en cuyo proceso se desperdician 250 km3 de agua; mientras que la huella de carbono de los alimentos producidos y no consumidos se estima en 3,3 gigatoneladas de CO2.

Entre las pilas de compost recuperado de La pingüinera crecen arbustos de especies nativas, José dice que brotan en forma espontánea y que las dejan porque ayudan a retener la humedad en la pila: «Vimos un problema de residuos y lo quisimos transformar en algo que nos sirva y le sirva al lugar, antes era una montaña gigante, la convertimos en pilas ordenadas para que se composte, se airee y de paso evitamos un problema que es la emisión de gas metano que generan esos residuos. De a poco fuimos creciendo, empezamos a necesitar mas gente, familiares, amigos, vecinos todo al que le viniera bien se iba sumando. Ahora somos 8 personas en el equipo».
Benjamín añade: «Además, están nuestros amigos que siempre nos dan una mano a cambio de nada, porque se divierten y les gusta lo que hacemos. Y hoy hay un par de hermanos en el proyecto, Nicolás e Inés. Esta relación que hay con los clubes hípicos y compostaje se podría replicar en toda la región y en todo el mundo si se puede, no conocemos otro proyecto que trabaje dentro de un club, sí sabemos de otros rubros como cultivo de hongos, que reutilizan la cama de caballo».
«Para llegar el producto, luego de que se estuvo compostando por años, lo que hacemos es seleccionar la mejor parte, la que ya es tierra casi, lo tamizamos», explica José: «Al principio usábamos un cajón, luego un tamiz, ahora estamos usando una máquina. Luego de tamizado se mezcla con perlita o con otros sustratos, depende del pedido que haya, y ahí vamos directamente a embolsar y sellar. Embolsamos acá en el mismo predio, al principio usamos bolsas opacas y una maquina para sellar con precinto, notamos que no tenia sentido porque no se veía el producto, fuimos buscando una mejor estética, llegamos al envase transparente con stickers, ahora usamos una tamizadora mecánica».

«Tenemos 4 productos principales queremos abrirnos a más y hacemos mezclas personalizadas a pedido. Los materiales siempre van a ser los mismos : la cama de caballo, estacionando cierta cantidad de tiempo, manteniendo la humedad, hicimos estudios en la facultad de agronomía y nos permite saber que le estamos dando a la gente, hicimos estudios de nitrato, micro nutrientes, macro nutrientes, cantidad de compuestos orgánicos, ph y las sales».

COMPOST VERDAD
«Creemos que es importante usar estos sustratos, por un lado para evitar un problema municipal, los residuos si no se procesan irían al CEAMSE (Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado) a empeorar el problema del relleno sanitario, y por otro lado los abonos químicos no son renovables, dependen de la minería así que creemos que es un beneficio importante para la sociedad, no solo agregan nutrientes sino que mejorás la estructura del suelo y aportás microorganismos benéficos para las plantas», reflexiona José y puntualiza: “Usando este tipo de abonos se corren muchos menos riesgos para la salud, que utilizando fertilizantes que nos sabes bien que le estas echando y que pueden producir una intoxicación por sobreuso,  y son mucho más peligrosos los abonos químicos».

En Argentina hay un crecimiento que superaría el 7% interanual en el consumo de fertilizantes, cada año se utilizan más de 5 millones de toneladas de químicos que afectan los ecosistemas contaminando el aire la tierra y el agua. En marzo de 2021 un estudio del Centro de Investigaciones Medioambientales  (CIM) de la Universidad Nacional de La Plata probó que el uso de agrotóxicos en campos linderos a experiencias agroecológicas pone en peligro las formas de producción basadas en el cuidado de la salud y el ambiente, y demostró la movilidad y la persistencia de químicos como el glifosato en los suelos . Al ritmo de las cosechas record crecen los índices de enfermedades en la población.

«Desde que arrancamos tomé más conciencia, me metí más en el tema y empeé a comer agroecológico y orgánico. Ambos tenemos huertas pequeñas en casa. Tenemos clientes variados, huertas domiciliarias, paisajistas, [email protected] como Sitopia y Jardinsista, viveros, jardines. Nos estamos diversificando a otros productos, nos ampliamos hacia herramientas para huerta, sustratos para plantas de interiores, estamos interesados en dedicarnos a la producción de comida orgánica», declara Benjamín.

CRISIS STEREO

José aporta: «Tuvimos algunos clientes que trabajan huertas para restaurantes aun no nos asentamos en ese rubro, estuvimos charlando con gente que hacen huertas para restaurantes vegetarianos, es otra de las relaciones que pueden crecer, sobre todo acá en el conurbano, porque hay muchos espacios grandes con caballos que se podrían aprovechar.

Creo que está creciendo la consciencia ambiental, si bien no es tan fuerte, si bien estamos atravesando una crisis ecológica y económica, se están empezando a ver que se se pueden hacer este tipo de cosas con residuos o energias renovables se están expandiendo en el mundo y quizá pueden ser una salida para esta doble crisis».

Benjamín concluye: «Uno puede aportar desde cualquier trabajo que haga a la situación ambiental, también puede enfocarse en lo ecológico y ambiental en forma directa. Estamos haciendo lo que habíamos planeado, generamos un trabajo no contaminante  y que  nos permite aportar al mundo y a la sociedad. Creo que cada generación es mas consciente que la anterior, , soy positivo en cuanto eso, la gente va a ser más consciente y va  a cuidar más el medio ambiente. Queremos hacer una huerta demostrativa para generar experiencias educativas acá, aprovechando el contacto con las personas que vienen al club».


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